problemas de visión
Estaba un día entre tantos de la maestría sentado en un salón de clases, cerca de la hora de comer y prestando poca atención. De repente, en la pared del frente, empecé a ver algunas partículas oscuras flotando en mi campo de visión. “¿Qué demonios?”, pensé. Pero al día siguiente seguían ahí, y además me empezaba a doler la cabeza del lado izquierdo. Temiendo por mi salud, fui a ver a un médico que me recomendaron en la república vecina de Valle de Santiago.
Después de varias pruebas de rutina, entre las que destacan el uso de un oftalmoscopio que parecía salido de una escena de Terminator y la clásica prueba por computadora donde ves una casita, me dijeron que mi ojo estaba sano (fuera de la miopía de -5 que tengo desde hace años). Se me explicó que las partículas que veía se debían a oscurecimientos en el humor vítreo del ojo y que no había nada que hacer al respecto, y que la fatiga que me causaba el dolor de cabeza era por una mala construcción de los lentes. No que la graduación estuviera errada, sino que el “eje” (sea lo que sea) estaba a 18°, cuando necesitaba estar a 165°. Así que ahora tengo que comprar unas micas nuevas debido a la masacre que le inflinge el estudiar a mis ojos. Lo que me causa gracia es que mientras espero a que mis nuevas micas estén listas tengo que usar mis lentes de respaldo, unos con armazón tipo “emo” bastante curiosos.
Publicado en personal |
