Un tema que está sonando en estos momentos entre los blogueros son los ataques verbales a Kathy Sierra, cuyo nombre no conocía hasta antes de este evento y que probablemente olvidaré en poco tiempo. No me pareció muy relevante cuando leí algunos posts al respecto, pero cuando leí la entrada escrita por Enrique Dans supe que no podría quedarme tan tranquilo.
En su entrada, Dans menciona algunos principios propuestos por Tim O’Reilly para que los que participamos en blogs o escribimos en uno nos censuremos. Tras mencionarlos, comenta (y cito textualmente):
Me niego a aceptar el derrotismo del “siempre ha sido así”, “siempre ha habido trolls” o “es parte de la naturaleza humana”. Se trata de un comportamiento asqueroso, repugnante y de cobardes que hay que eliminar.
La verdad no sé de qué habla este tipo. Cree que porque él considera adecuado que todos nos pongamos a vigilarnos y reprimirnos mutuamente así deben ser las cosas. Pues yo digo que es una estupidez. El principio esencial de la atmósfera de los blogs, lo que me atrajo, es la libertad. Libertad de expresión, de decirle a un mal escritor que es un imbécil, de clamar a los cuatro vientos que nuestros gobernantes son idiotas, y tal vez incluso de proferir obscenidades o amenazas. Digo, ya todos sabemos que no es lo mismo decir que deseo que alguien esté muerto a físicamente buscarlo y ejecutarlo. Pero estas finas personas como Dans y cía. no parecen entenderlo.
Este intento por “establecer reglas” es una necedad. El espíritu de este entorno es dotar al usuario mortal de la posibilidad de contribuir, de expresarse y de actuar. Me enferma cada vez que leo a algún sufrido bloguero que se queja lastimosamente de los trolls. ¡Oh, los trolls dañan la discusión! ¡Me molestan! Pues yo tengo noticias: ahí seguirán, y como esto no es una democracia puedes evitar que comenten en tu blog y ya. El asunto principal es que no hay por qué callar esas voces. Así lo veo: tu blog es tu espacio, los comentarios son una cortesía, así que moderarlos no lo veo como algo malo, pero lo esencial es que si una persona está molesta contigo tenga un canal para hacerlo saber, llámese blog o lo que sea.
Muchos estamos muy a gusto con el esquema actual de libertad, así que yo digo que estos abogados de la censura nos dejen en paz y regresen al siglo pasado, que es a donde pertenecen.
Actualización: Veo con beneplácito que al menos un bloguero de renombre está de acuerdo conmigo (vía BoingBoing).
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